El arte en zapatillas…

Descubrir o que te descubran, pero que al final vayas llenando tu vida de gente que te llena de vitalidad y que, mientras charlas, te dibuja una sonrisa. Son esos seres que se beben el mundo para después inundar al resto con la pasión que se desborda en cada palabra y con cada cosa que tocan.

Me encanta la casualidad, eso que hace que el mundo se agite para ponerte en el lugar oportuno, justo en el momento en el que algo va a suceder… lo que te da la posibilidad de disfrutar cada día de una experiencia diferente y la que suma recuerdos a tu vida…

Enseño por vocación y a veces, cuando me enfrento a ellos, no puedo evitar sentir miedo por equivocarme un segundo y acabar con alguna de sus pasiones.
Enseñarles… pero sin permitir que pierdan su identidad. En solo un momento, podemos dejar en el camino músicos, pintores, creativos… y con toda seguridad no habremos ganado nada, pues a estas alturas ya deberíamos de tener claro que es la pasión lo que mueve el mundo.

“¿Cuál es tu historia?”… le pregunté simplemente…

 

Pablo Ruano

“Profesor de vocación y artista por genética y pasión.

Mi nombre es Pablo Ruano. Soy hijo del pintor malagueño Dámaso Ruano, Medalla de la Ciudad de Málaga e Hijo Adoptivo de la misma. Ya desde muy pequeño, pasaba horas con mi padre en su estudio, mirándolo, observándole, “empapándome” de todo su arte, su talento…
A pesar de todo, mis estudios se dirigieron a la “maestría”, sin dejar de mirar lo artístico que tanto me apasionaba…

En Mayo de 2010, decidí pintarme unas zapatillas, no por nada, sino por darles un toque de color a unas que tenía en casa. Y ahí empezó todo….después un amigo, luego otro, el amigo de los amigos, y así, hasta más de 400, enviando las últimas nada más y nada menos que hacia Australia. Jamás pensaba que iba a pintar tanto, pero la vida y el destino, me han hecho que, a día de hoy, siga recibiendo pedidos y, aunque desgraciadamente no puedo ganarme la vida solo con ello, me apasiona profundamente…son muchas las personas que he conocido y vivencias y satisfacciones que he sentido…

Desde aquí invito de corazón a que, cada uno de nosotros, luchemos por nuestros sueños, vivamos cada minuto como si fuera el último poniendo el alma en las cosas que hacemos, porque solo la pasión y el cariño que aportemos a lo que hagamos, nos llevará a una felicidad increíble.”

 

Me ilusiona la idea de que por un día Pablo forme parte de Novaschool y me ayude a contarles a mis alumnos que todo es posible…

 

Gracias Pablo, nos vemos pronto para que, un día más, contribuyas a mi sonrisa…

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