¿Qué quieres ser de mayor?

Vivimos porque imaginamos. Todo lo que nos rodea es el producto final de una idea que surgió de alguien

Don José, así se llamaba mi profesor de EGB. Aunque estricto y muy tradicional, duro y refunfuñón, consiguió dejarme huella. Muchos años después no reencontramos… estudiaba Pedagogía… “¿Pedagogía?” -me dijo-“… habrías sido una buena maestra”.

Escogí una licenciatura y durante los primeros años ya me entristecía la idea de no poder ponerme frente a un grupo de enanos deseosos de aprender. Era lo que me apasionaba, lo que hace que el tiempo no sea tiempo, lo que consigue que mi trabajo termine siendo un campamento de verano. Aquél profesor, al que ahora llamaríamos (con seguridad) arcaico, me observaba intentando hacer de maestra con mis propios compañeros… soñando con tan solo 8 años… Nunca me preguntó qué quería ser de mayor… simplemente observaba qué se estaba convirtiendo en mi pasión.

La clave es la pasión.

 

Te conviertes en tu yo más auténtico. Para mí, éste es el quid de la cuestión. Sabes que estás en tu elemento cuando se te altera el sentido del tiempo. Creo que, al final, y en esto se basa lo que digo, si nos replanteamos la metáfora de cómo vivimos, al final todo es energía, es tan simple como eso.
Es una de las grandes nociones de la física, y también del budismo: la vida es simplemente energía. Cuando nacemos, nacemos con una chispa de vida que cuando morimos se extingue. No sé si va a algún otro lugar, hay quien espera y cree que sí, pero lo que sí sabemos es que mientras respiramos y vivimos la energía es lo que nos mantiene.
Sin embargo, la energía no es algo fijo. Creo que la energía varía mucho en función de lo que hacemos.
Algunos mirarán tu agenda y pensarán: « ¿cómo lo hace? ¡Ese ritmo acabaría conmigo!». ¡Pero tú obtienes energía con eso! ¡Te carga las pilas! Otros se pasarán el día meditando, y tal vez los observes y pienses: « ¿Cómo lo hacen? ¡Yo me moriría de aburrimiento!», pero de ahí es de donde sacan ellos su energía

Así que la respuesta a un padre que quiere saber qué aconsejarle a su hijo es que lo observe primero. Que no mire al mundo que lo rodea, sino al niño o niña primero, para ver qué le inspira, qué capta su atención… ¿Quién es? ¿Cuáles son las cosas que le entusiasman? ¿Cuáles son las cosas por las que se siente atraído, o las cosas que le provocan rechazo?

 

Ken Robinson nos habla de la creatividad, de la importancia de practicarla, aprenderla y, lo más importante, no ahogarla con una educación obsoleta que no acompaña a los intereses de nuestros hijos.

Uno de los rasgos distintivos del ser humano es la imaginación y debemos ponerla a trabajar a través de la creatividad, cuidando mantenernos siempre en lo que él llama El Elemento: Hacer algo con lo que te sientes cómodo, hacer aquello que comprendes de manera natural y que además te apasiona.

 

Si amas lo que haces, nunca será un trabajo

Confucio.

 

 

 

Creatividad: Proceso de tener ideas originales que aporten valor

Ken Robinson

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