Palabras de color rosa palo…

Tenemos un problema… no es excesivamente grave, hemos vivido durante siglos con esta tara y hemos conseguido subsistir. Seguramente perdiendo cosas por el camino, dejando de disfrutar momentos y muy probablemente cambiando el curso de nuestra vida… pero aquí estamos, torpes y contenidos, pero avanzando sin problema. Somos capaces de continuar porque vivimos en un mundo de pazguatos o de imbéciles, elige la palabra con la que más cómodo te puedas sentir… vivimos en un mundo en el que no nos importa ser torpes a la hora de utilizar nuestro vocabulario… aunque de esto dependa nuestra historia.

Busca las palabras en orden alfabético, y disfruta de ampliar tu vocabulario sabiendo que hay palabras a las que podemos dar distintos usos, reconociendo su ortografía, construyendo frases… pero cuando tenemos que usarlas en nuestro día a día… empezamos a tartamudear, a cambiarlas, a reducirlas…

Cuando hablamos, llegamos a decir más de 30 tacos en una hora, y nos repetimos… hasta la saciedad… incluso acabamos con muletillas que al parecer nos hacen dejar visiblemente expuesta nuestra manía de utilizar una y otra vez palabras sencillas, que nos permitan hablar sin decir mucho, sin pensar… sin arriesgar…

Y comenzamos a tener un problema serio de interpretación, porque cada uno le damos un sentido a lo que oímos, e intentamos transmitir de una manera determinada lo que sentimos, y entonces entramos en un conflicto, entre lo que tú me dices y yo entiendo, entre lo que quieres oír e interpretas, entre lo que digo y tú terminas descifrando… motivo de guerras, sin duda, porque no llegaremos nunca a un acuerdo.
Debimos centrarnos más en cómo usar cada palabra que en llenar nuestra cabeza de recursos que nunca sabremos gestionar. De nada me sirve saber qué significa querer si no tengo los bemoles de decirlo cada vez que se me antoje.

Y es que hay palabras que se han convertido en tabú, palabras que, cuando nuestros alumnos encuentra en el diccionario, van a acompañadas de una risita disfrazada de sonrojo… amar, querer, besar, enamorar… son aquellas palabras que yo les digo que me parecen coloreadas en un tono rosa palo las que más nerviosismo les genera… y entonces descubro que la estamos “cagando”. Les enseñamos el vocabulario, pero no el placer de utilizarlo con libertad. Y les miro y me doy cuenta de que, o hacemos algo pronto o perderán miles de historias que vivir, convivirán con disputas sin argumento y dejarán en el camino recuerdos que no supieron interpretar.

No sabemos comunicarnos, y eso que tenemos clara la teoría y somos conocedores de que es la base de las relaciones humanas. Y no sabemos comunicarnos porque no sabemos utilizar las palabras, construir frases con sentido, pero no en su estructura sino en el mensaje, en el fondo, en aquello que deseamos contar a las personas que tenemos a nuestro alrededor.

Aprender a hablar, sin el miedo que nos provoca creer que las personas no serán capaces de entender lo que les estamos contando, es la clave para que realmente empecemos a dejar que el resto sea libre de expresar con la misma naturalidad.

Dejar que cierren los ojos y que simplemente las palabras surjan, que no les de miedo, que no busquen sinónimos que intenten adornar aquello que deseen contar…
Que aprendan a escuchar, sin buscar más allá del sonido de la palabra, que disfruten del rosa palo que hace la vida un poquito más bonita.

 

Tengo un reto… que al finalizar el curso mis pequeños sean capaces de decir que la vida les enamora, que besar es un placer y… si es posible y me lo he ganado…

…que me quieren.

 

Pensamos demasiado y

sentimos muy poco.

Charles Chaplin

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